Erase una vez, un marinero gallego, que llegó en el buque Canarias a Bilbao.
Erase una vez, una bilbaína de pura cepa, cuyo padre enviudó hasta tres veces, teniendo hasta quince hijos ,fruto del amor con las tres mujeres.
Y siendo éste Presidente de la Diputación de Bilbao.
Erase una vez, Eloisa, que siempre que se quejaba de que no la permitiesen salir más a bailar y conocer chicos, escuchaba a su padre decir : El buen paño, en el arca se vende...
Erase una vez el marinero gallego , Andrés, que paseando una tarde por Bilbao, vio asomada a la ventana a la bilbaína Eloisa.
Y así, tarde tras tarde, a la misma hora; él pasaba bajo la ventana de Eloisa, hasta que un día él la invitó a bajar de su ventana a la calle, y ella bajò...
Y Elo y Andrés se casaron.
Y fueron felices juntos porque se amaron siempre,por encima de todo/OS.
Y Eloisa contó un día a su nieta que una cosa muy importante, era, que pasara lo que pasara durante el día, aunque discutiese con su marido, aunque no se hablaran...
Siempre, cada noche de su vida, al irse a dormir, se metían en la cama y juntaban pierna con pierna. La pierna de uno en contacto con la del otro, les unió siempre
Hasta que Andrés muriò , en 2012, con 102años, y Elo, en 2015, con 96 años.
Elo y Andrés se hicieron muchas fotos juntos, desde novios.Y en todas, él la mira a ella mientras ella sonríe a la cámara. Un día le enseñó a su nieta que ese era un detalle que dice mucho de un hombre...
Eloisa trabajaba en la mejor y mas distinguida joyería del Casco Viejo bilbaíno, con su batita negra con un lazo grande.
Cuando estalló la guerra civil española, el dueño de la joyería se vio forzado a cerrar.
Regalando un anillo con un agua marina a Eloisa, la cual se lo regaló un día, muchos años después, a su nieta Eva Maria.
La guerra la llevó entonces a trabajar en una fábrica de zapatos. Y los productos tóxicos que allí se utilizaban la dejaron sin olfato para siempre.
Ella siempre dijo que no lo necesitaba, que no lo echaba en falta porque por la calle olía mas mal que bien...
Y era habitual verla en la perfumería de El Corte Inglés, comprando perfume, que elegía según el parecer de las dependientas...
Poison de Christian Dior,....
Eloisa muchas veces despertaba a su nieta,porque había soñado con ella...
Siempre fue muy coqueta.
Peluqueras, modistas....formaban parte de su día a día.
No le gustaban las sandalias, y no entendía que la gente fuese enseñando los dedos de los pies por la calle...
Hacia unos spaguettis deliciosos...el secreto estaba en el sofrito con tomate casero...
Pasaba horas en el Corte Inglés, siempre del brazo de Andrés, y eran amigos de dependientes y jefes de planta, en Bilbao y en La Coruña, donde vivieron desde 1983.
Andrés, mientras vivió en Bilbao,hasta ese año, cortó pelos y arreglò las barbas de todos los hombres del barrio de Santutxu.
Y es que él se quedó muchos años en Bilbao, porque Eloisa no estaba debajo de un almendro, estaba en la ventana...
Y así la recordaría su nieta para siempre, asomada en la ventana en el andén de la estación de Coruña, cuando iba a pasar el verano con sus abuelos, y Eloisa corría buscándola por las ventanas de los vagones...
Y asomada en la ventana de su casa, Eloisa, bañada en un mar de lágrimas, saludaba a su nieta agitando la mano, al despedirla ...
El día que murió, Eloisa levantó su brazo para despedirse de su hijo...
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