Translate

domingo, 4 de septiembre de 2016

CUENTOS PARA NIÑOS

Esa mirada...

Andrés miraba fijamente cada día a los ojos de su perro Hachiko.
Había leído en algún sitio que a los perretes les molesta que les miren directamente,manteniendo la mirada. Con la excepción de su madre o de su amo, del que necesitan y agradecen ese mirarse fijamente, que les da seguridad...

Pero aunque no fuera así, Andrés no podía evitar esa mirada...

Cada noche antes de dormirse a sus pies, en la cama, Hachiko daba un largo suspiro, y dedicaba una profunda mirada a su amado niño, su compañero.

Hoy hacía mucho calor. Y ya llegaba el verano. Y aun siendo las diez de la noche, no se podía pegar ojo..

Andrés escuchó el suspiro de su perro,profundo...y se sentó en la cama. Se miraron a los ojos...y pudo ver como siempre esas bolitas marrones,las niñas de los ojos...y sonrió...mientras sentía en su pecho una sensación de cariño inmensa, que también le hizo suspirar...profundo...


A miles, millones de kilómetros de la Tierra; el planeta hermano, captaba las imágenes que llegaban a través de la retina de Hachiko.

Un lugar muy lejano, al que ni las naves espaciales, ni los cohetes llegarían jamás..
Porque tan solo se podía llegar a través de los sentimientos, del alma...

Ahí es donde iban a parar las almas de los seres humanos y de los seres no humanos, al abandonar su cuerpo en la Tierra...


Sin enrollarnos más. el caso es que Andrés, no tenía ni idea de donde volaban sus sentimientos, como le pasaba al resto de seres del planeta Tierra.

De repente, se oyó un fuerte ruido en la puerta del dormitorio...

Continuará...